Munich y las bicicletas es todo un tema que merece su espacio.
La ciudad está preparada para que la gente ande en bici y poblada de ellas. Como los trenes, colectivos y tranvías funcionan muy bien conectando toda la ciudad central y las ciudades aledañas, la gente suele ir hasta las estaciones en bici y las dejan todo el día para tenerlas cuando vuelven. Hay estacionamientos libres y pagos, según las estaciones y la concurrencia.
Lo más divertido es ver la variedad de diseños que se aplican para todo. Hay carros con sillas para uno, dos y cuatro chicos, muy parecidas a los que se ponen en los autos, con los cinturones de seguridad para el pecho y piernas, pero además con cascos para los peques. Hay diseños mas y menos modernos, con cobertores y mosquiteros para el frío o el calor.
Y lo de los carritos funciona para todo. Para el correo, para transporte de mercaderías, objetos,etc.
Hay incluso una app que se usa para compartir bicicletas en la ciudad, las OBIKE. Uno paga un deposito de 70 Euros con una tarjeta de crédito y después puede usar cualquiera de esas bicis que estén libres en montones de puntos, por toda la ciudad. La app te avisa donde hay bicis libres y se cobra por minuto. Cuanto más cuides las bicis, más minutos libres tenes, porque el precio se reduce. Si no las cuidas, las dejas mal estacionadas o rotas o no avisas un accidente o rotura, te penalizan con un aumento en la tarifa por minuto y hasta pueden bloquearte como usuario.
Y en las ferias vimos bicicletas novedosas, de bambú, super plegables y hasta objetos para bicicletas como porta botellas de vino (y estuche detrás del asiento para destapador!)
Pero no todo es hermoso en este lindo y ecológico modo de transporte. Porque si bien existen bicisendas, no todas las calles las tienen y es ahí cuando las leyes le complican la vida al peatón, ya que las bicis pasan por veredas finitas donde no hay espacio para caminar pero ellas tienen prioridad, lo que significa que si una te lleva puesto, la ley dice que es tu culpa por caminar en su espacio y el peatón tiene que hacerse cargo de los gastos si los hubiera.
Y también hay robos, no tantos ni tan seguidos pero la mayoría llevan cadenas o trabas super modernas para no tentar a los ladrones.
Y en esta ciudad de bicicletas que ruedan y ruedan sin parar, es también normal verlas durmiendo siestas en las veredas para poder seguir más tarde con sus viajes...







Apa!!! Que buenas bicis. Me encanto!!!
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