Día de Montaña


El viernes 22 de Septiembre a la noche, al llegar bastante tarde de pasear por la ciudad, Kambiz y su novia Índico nos propusieron una escapada al otro día para conocer una ciudad de montañas cercana, hacer trekking y pasar el día. 
Como no teníamos ni calzado ni ropa muy adecuados, les preguntamos si con nuestras zapatillas gastadas y los jeans estaba bien y si cuando decían montaña se referían a escalar o ir por un sendero sencillo. Nos dijeron que nos quedáramos tranquilos porque el camino era como los paseos por la ciudad a los que estábamos acostumbrados y que con nuestra modesta ropa sobraba. 

Moraleja: Nunca confíes en extraños.


Salimos a las 8:30 con un cafe y una banana en nuestro organismo. Cargamos agua, compramos sandwiches y nos fuimos a la estación de tren.

El lugar al que fuimos se llama Tagernsee. Es una hermosa y tranquila ciudad con un gran lago rodeada de montañas.
Se encuentra a unas dos horas y media de Munich y para llegar hay que tomar un tren especial que va para esa zona y que sale desde una estación central en la ciudad.


Al llegar corrimos a tomar un colectivo de línea que nos iba a alcanzar a un sendero que ellos conocían. Literalmente estábamos en sus manos, porque no teníamos idea de cual era el plan. Nos relajamos disfrutando del paisaje mientras nos contaban que es una de las ciudades más lindas y caras, similar a San Martín de los Andes o Llao Llao en Bariloche, que recibe mucho turismo de fin de semana y gente que va a hacer senderismo y otros deportes.


Como había mucho tráfico, decidimos bajarnos y caminar unas diez cuadras en dirección a la montaña. Los paisajes eran de cuento y el sol con sus 23 grados nos acompañó todo el día.


Dejamos la ciudad atrás y nos encontramos con el paisaje más campestre, granjas, vacas, caballos y montones de parapentes y ala delta volando cerca de las montañas que se veían a lo lejos.


Al llegar a la base de la montaña Wallberg, nos dijeron que habían planeado hacer el sendero que era de 3 horas para llegar al filo de la montaña, donde había un restaurante para almorzar y la vista era alucinante.


En eso no mintieron, las vistas y el lugar sobrepasaron cualquier expectativa, pero a diferencia de lo que nos habían prometido, el camino no era muy sencillo. Fueron tres horas y media en subida bastante empinada, a ritmo constante por camino de ripio y parando apenas unos minutos a descansar o tomar agua cada tanto. Y si bien el paisaje era hermoso, lo padecimos por nuestro calzado reventado que era el peor para hacer ese tipo de travesías.


¡Pero lo logramos! al borde del desmayo y con las piernas más duras que las de Maradona pero felices de conocer este bello lugar.



Ya arriba disfrutamos de un almuerzo con vistas increíbles, incluidos los Alpes Suizos y Austria, por allá a lo lejos. Comimos en el Beer Garden del restaurante (la traducción sería Jardín de cerveza, típico lugar Alemán que tienen la mayoría de los restaurantes y parques en todos lados. Es un espacio al aire libre con mesas y sillas de estilo tablones, donde si se consume cualquier bebida - en general cerveza - se puede comer algo pedido ahí o llevado por uno)


Descansadas las piernas, ya estábamos de nuevo listos para seguir explorando la montaña.


Caminamos un poco por los alrededores y encontramos nieve en algunos rincones (bastante raro para esa época del año).


El descenso lo hicimos por teleférico, un paseo en sí mismo, bastante largo y con vistas increíbles. Ahí tomamos conciencia de todo lo que habíamos subido que fueron alrededor de 1620 metros de altura.


Cayeron algunas gotas y al llegar abajo, estaba algo nublado pero sin lluvia. Todavía teníamos un largo trecho que caminar hasta la estación, pero como ahora era plano el camino, los disfrutamos sin sufrir calambres.


Recorrimos la ciudad y bordeamos el lago que nos deleitó con su calma.



De paso, hicimos un nuevo amigo peludo muy mimoso.


Cuando estaba por anochecer tomamos el ultimo tren que nos traía al centro, de ahí de nuevo en tren hasta llegar a Gilching, nuestro momentáneo hogar.


Llegamos agotados, doloridos, pero felices de haber vivido un día intenso y conocido tan lindo lugar.
Y al otro día empezamos a buscar zapatillas de trekking para estar preparados para la próxima aventura.

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