Andy (compañero Alemán de Manu) nos pasó a buscar en auto por casa a las 5.30 am., pasamos a buscar a Milan (otro compañero también Alemán) y arrancamos el viaje.
Zurich se encuentra a 3:30 hrs. de Munich. Paramos en la ruta por un rápido café y un sticker para el auto que es necesario para manejar dentro de Suiza y al continuar nuestro camino tuvimos la suerte de ver un amanecer despejado con los Alpes de fondo.
Ellos tenían que ir a una reunión de trabajo en las afueras, pero antes me dejaron en el centro para poder disfrutar de un día soleado y cálido, más parecido a la primavera que al otoño en el que estábamos.
En la terminal central de trenes, un edificio enorme y muy bello, cambié los euros por los francos franceses y pedí información en la oficina de turismo. De paso visité una muestra de esculturas voladoras.
Los billetes tienen diseños super coloridos. Pero los precios son tan altos que duran poco en la billetera. Tomar un café sale lo mismo que tomar 3 en Munich.
La ciudad es muy bella y concurrida, conviven la arquitectura moderna con la antigua y tiene callejones y recovecos para perderse.

El casco viejo es lo más pintoresco. Con iglesias y edificios que datan de la época medieval. Sus calles son empedradas y tienen muchas subidas y bajadas a diferencia de la parte moderna que es más plana.

Las imágenes de cigüeñas están en varios lados. Investigando un poco, descubrí que algunos pueblos de origen germánico creían que eran las enviadas de los dioses y las veneraban como pájaro sagrado; de ahí y del cariño y cuidado con el que tratan a sus crías, deriva la leyenda de que ellas eran las encargadas de traer a los bebés a los hogares.
La ciudad tiene un tráfico bastante importante donde autos último modelo comparten las calles con tranvías, muchos tranvías que conectan toda la ciudad.
Pero lo más lindo que tiene esa parte de la ciudad, es el río Limmat que la atraviesa, donde el canal poblado de cisnes y patos es el lugar ideal para que los locales almuercen y descansen en las escalinatas, muelles y puentes.
El canal desemboca en un inmenso lago de unos 90 km cuadrados con las montañas de picos nevados de fondo. El lago Zurich.
La relación con las aves que tiene la gente es muy amable. Como está permitido alimentarlos, los cisnes y patos son bastante confianzudos y se acercan sin miedo.
Y las gaviotas son como las gaviotas en todos lados, chillonas y revoltosas.
Rodeando el lago hay varios muelles con embarcaciones, clubes náuticos y restaurantes.
Se navega mucho y se practican deportes acuáticos. También se alquilan cruceros para pasear.
También existen saunas donde la gente va a relajarse y después aprovecha el lago para nadar como dios los trajo al mundo.

Curiosidades en la ciudad: Una máquina expendedora con de todo, inclusive lamparitas (?)
Y una licorería que vendía botellas tamaño familiar (mi mano de referencia)
Nuestro hotel quedaba en el barrio viejo, lo que nos permitió pasear y conocer toda esa parte. Por la noche la ciudad vieja se llena de vida. Muchos bares, restaurantes y cafes.
Al otro día hicimos un tour por la ciudad para conocer su historia, con un guía local.
La ciudad guarda mucha historia en monumentos que preservan el paso de los Romanos y los Germanos.
Un edificio que nos maravilló es el Grossmünster, una de las tres iglesias más importantes en Zurich. Fue una iglesia-monasterio que jugó un papel muy importante en la reforma Protestante.
El edificio actual data de los siglos XII y XIII. Su construcción dio comienzo en torno al año 1100 y fue consagrado en el año 1220.


Actualmente en la iglesia se celebra culto protestante y alberga un museo de la Reforma en el claustro. El antiguo monasterio se ha transformado en la Facultad de Teología de la Universidad de Zúrich.
Como curiosidad importante, nos enteraos que Zurich está poblada de bunkers para refugiar a los ciudadanos en caso de invasión. Por este mismo temor, todos los ciudadanos deben hacer el servicio militar pero además presentarse una vez al año para practicar tiro con el rifle reglamentario que deben guardar en su casa, además del casco y uniforme. Hace pocos años cambió la ley y ahora no se permite tener balas y estas son entregadas por la milicia. Pero en caso de invasión (algo muy poco probable) existen lugares en toda la ciudad que funcionan como depósitos de armamento y son algunos ciudadanos quienes tienen las llaves y son los responsables de distribuirlas entre el pueblo.
Este es uno de los bunkers que vimos de casualidad en la entrada de un estacionamiento.

Después fuimos a pasear de nuevo por el lago disfrutando de otro día hermoso.
A la vuelta rodeamos el lago y conocimos las afueras y nos llamó la atención ver varios viñedos de en pendiente.
El camino de regreso lo hicimos por otro lado, una ruta que va por las montañas. Los paisajes eran increibles y conocimos pueblos de muy pocas personas.
Incluso pudimos pasar por "Liechtenstein" un pequeñisimo país de 37666 habitantes.













































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