Gracias a la complicidad de nuestro buen amigo Gabriel y los compañeros alemanes, incluido su jefe. Pudimos tomar un café con torta de chocolate con dulce de leche, con diseño personalizado que encargué a una argentina que vive en Munich y se dedica a la repostería.
Pero hasta que llegué con la torta (las 4 de la tarde) todos se hicieron los disimulados tan pero tan bien, que no le dijeron a Manu ni feliz cumpleaños en todo el día, incluso cuando otros si lo hicieron, por lo que el cumpleañero no entendía nada y pensó que no les interesaba y no lo apreciaban o que la cultura era tan tan diferente que nadie felicitaba a nadie jajaja.
Durante la merienda sus compañeros le obsequiaron una botella de Whiskey de allá con una emotiva tarjeta firmada por todos. Misterio revelado: no son apáticos, son medio aparatos cuando se trata de dar sorpresas.
A la salida del trabajo fuimos con Gabriel, Andy y Milan a tomar un par de cervezas a un bar bien Bavaro que esta cerca y después fuimos a cenar con Gabriel a un Bar que Manu eligió para celebrar sus 37 pirulines sólo con argentinos.
Los tragos deliciosos y la comida también. Manu nos deleitó con reflexiones y observaciones filosóficas sobre la vida. Por un momento creímos que la edad había traído sabiduría... pero fue sólo esa noche.
A pesar de su cara de seriedad, la pasó muy lindo y quedó enamorado del lugar, que repetimos un par de veces más.
Les dejo fotos para que lo conozcan.
Está ubicado en un edificio que hoy es el Museo de Arte contemporáneo, pero fue construido por Hitler. Tiene una enorme emplanada donde también se puede tomar algo afuera.







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