Como regalo de cumpleaños Manu quiso conocer el Zoológico de Munich y allí fuimos el domingo.
Lo que no tuvimos en cuenta es que iba a ser el primer día más frío del año, con 10 grados bajo cero y nevada incluida.
Algunos de los animales, acostumbrados y preparados a ese tipo de clima, estaban en su salsa.
Otros nos sorprendieron por lo acostumbrados que se los notaba.
De merienda...
De las dos cosas a la vez...
Y de fiaca...
Y los momentos donde nos hacían reflexionar sobre quien observaba realmente a quien...
Si bien los zoológicos nos dejan un sinsabor de ver animales encerrados; este dentro de todo nos pareció que estaba bastante integrado en un predio enorme, con mucha naturaleza y sin tanto bochinche.
Y por supuesto no faltó nuestra merienda con torta y strudel incluidos, a pedido del bicho peludo más hermoso de todo el lugar.











































































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